sábado, febrero 06, 2016

Encuentra el momento


miércoles, febrero 03, 2016

Todo lo que quisiera de ti

Todo lo que yo quisiera de ti, son esas cosas cotidianas, el olor de tu cuerpo, saber lo que piensas de cualquier cosa, de ti, de mi, de nuestro entorno. Que mires más allá de mi apariencia física, que me recuerdes con pasión y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de libertad.

—Julio Cortázar.

Ese último beso

Recuerdo aún ese último beso, ese con sabor a lágrimas, ese beso tan dulce y a la vez tan amargo, vaya acuerdo suicida ese de juntar nuestras almas por última vez, ese de ser nuevamente uno, aún sabiendo que jamás lo volveríamos a ser.

Edwin Vergara.

Te confieso

Te confieso que no tengo un instante sin pensar en ti, que cuando como y bebo tiene tu sabor, que la vida eres tú a toda hora y en todas partes. Que el gozo supremo de mi corazón sería morirme contigo.

¿Y ahora?

Ahora nada. Me basta con que lo sepas.

—Gabriel García Márquez.

Conmigo no escatimaba

Conmigo no escatimaba su ternura, tenía un modo de acariciarme, de susurrarme pequeñas delicias mientras me besaba, que francamente yo salía de allí mareado de felicidad y por qué no decirlo, de deseo.

Mario Benedetti

martes, febrero 02, 2016

Para llegar a ser presencia

Por supuesto que te haré daño. Por supuesto que me harás daño. Por supuesto que nos haremos daño el uno al otro. Pero esta es la condición misma de la existencia. Para llegar a ser primavera, aceptar el riesgo de invierno. Para llegar a ser presencia, significa aceptar el riesgo de la ausencia.


Antoine de Saint Exupéry
El Principito           



martes, enero 12, 2016

Desconfías

Desconfías de ti, no de mi
porque sabes que no te fallaré
sabes que estaré siempre contigo
temes no poder sostener tu promesa
otra vez
lo sabes, estas consiente que estaré
aunque nos duela, aunque no quieras
aunque el mundo esté en contra
aunque me falles
aunque sea imposible
y tu
tu
desconfías
pero no de mi, de ti
no crees poder con el peso
no sabes si soportarás la eternidad
no sientes poder amar por siempre
porque nunca lo has vivido
porque nunca te han amado así.

Así que desconfías,
si supieras de lo que soy capaz
de lo que puedo hacer si te animas
lo que puedo dar
lo que te pierdes
entonces confiarías
y te despreocuparías
y tu sonrisa marcaría mis días
con eso me daría por bien servido

Pero desconfías
y si no confías en ti
nunca confiarás en nadie

y yo
soy nadie.

viernes, noviembre 20, 2015

Caín de José Saramago

Cuando José Saramago fue entrevistado por los medios a causa del revuelo que estaba causando su recién estrenada obra "Caín", dijo una frase que resume lo que este libro es: "Fuimos nosotros quienes inventamos a Dios a nuestra imagen y semejanza y por eso Dios es tan cruel"...


Es el tercer libro que leo de éste nobel de literatura, y a mi parecer el mejor, es un libro provocador irónico, y también con un toque de comedia, una re-interpretación de parte del antiguo testamento, donde el autor se atreve a cuestionar la forma de gobernar de Dios, donde con su peculiar estilo de escritura, logra hacer cuestionar al lector sobre si el Dios todo poderoso de las sagradas escrituras, es un dechado de crueldad, es "inhumano", si su justicia en realidad lo es, o solo es una deidad, caprichosa o bipolar (o multipolar, si existe el término). 

Nada bien visto por los extremos religiosos, fue duramente criticado por diversas organizaciones cristianas en su momento, pero que no le quitó para nada el sueño al autor, incluso se defendió ante el señalamiento de que hizo una lectura literal de la Biblia, arguyendo: "su literalidad es lo que es: un horror"

No quiero entrar mas en detalles para que quien no lo ha leído, no arruinarle su lectura, solo puedo decir que es un imprescindible, y no sé porque lo había pospuesto tanto, muy recomendable.

martes, octubre 13, 2015

Miss X



Miss X, sí, la menuda Miss Equis,
llegó, por fin, a mi esperanza:
alrededor de sus ojos,
breve, infinita, sin saber nada. 

Es ágil y limpia como el viento
tierno de la madrugada,
alegre y suave y honda
como la yerba bajo el agua. 

Se pone triste a veces
con esa tristeza mural que en su cara
hace ídolos rápidos
y dibuja preocupados fantasmas. 

Yo creo que es como una niña
preguntándole cosas a una anciana,
como un burrito atolondrado
entrando a una ciudad, lleno de paja.

Tiene también una mujer madura
que le asusta de pronto la mirada
y se le mueve dentro y le deshace
a mordidas de llanto las entrañas.

Miss X, sí, la que me ríe
y no quiere decir cómo se llama,
me ha dicho ahora, de pie sobre su sombra,
que me ama pero que no me ama. 

Yo la dejo que mueva la cabeza
diciendo no y no, que así me cansa,
y mi beso en su mano le germina
bajo la piel en paz semilla de alas. 

Ayer la luz estuvo
todo el día mojada
y Miss X salió con una capa
sobre sus hombros, leve, enamorada. 

Nunca ha sido tan niña, nunca
amante en el tiempo tan amada. 

El pelo le cayó sobre la frente,
sobre sus ojos, mi alma. 

La tomé de la mano, y anduvimos
toda la tarde de agua. 

¡Ah, Miss X, Miss X, escondida
flor del alba!

Usted no la amará, señor, no sabe.
Yo la veré mañana.








Jaime Sabines

viernes, octubre 09, 2015

Los amorosos

Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 
Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 

Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la hidra del cuento. 

Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos. 
En la oscuridad abren los ojos 
y les cae en ellos el espanto. 
Encuentran alacranes bajo la sábana 
y su cama flota como sobre un lago. 

Los amorosos son locos, sólo locos, 
sin Dios y sin diablo. 
Los amorosos salen de sus cuevas 
temblorosos, hambrientos, 
a cazar fantasmas. 
Se ríen de las gentes que lo saben todo, 
de las que aman a perpetuidad, verídicamente, 
de las que creen en el amor 
como una lámpara de inagotable aceite. 

Los amorosos juegan a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irse. 
Juegan el largo, el triste juego del amor. 
Nadie ha de resignarse. 
Dicen que nadie ha de resignarse. 
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. 
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, 
la muerte les fermenta detrás de los ojos, 
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. 

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida.

Jaime Sabines.