viernes, octubre 10, 2014

Los amantes

 Siempre señalados, siempre juzgados, son los pecadores, los delincuentes, los poscritos.
Y ¿quien conoce sus historias?
Cuestionan sin preguntar 
Juzgan sin investigar
Señalan sin observar
Son los amantes, donde nace de nuevo el amor, la siguiente oportunidad, pero esta vez en obscuridad, en la ignominia, en el pecado, en el delito.
Eso los fortalece, el saber que están contra todo y todos, que solo están para ellos uno para el otro; donde solo el apasionado y corto momento a hurtadillas hace que valga la  pena todo lo soportado.
Buscan cada vez un escondite nuevo, lejos del antiguo amor, lejos del sacerdote, lejos de la ley.
Los amantes, que son fáciles de identificar porque se ven y les cambia la mirada, pero miran a través del hombro, se cuidan uno al otro, cuidan sus modales en público, que nada los delate, que nadie los encuentre.
El amor es efímero, pero surge de la necesidad, ya sea de contacto, de aprecio, de reconocimiento, de comprensión,de sexo, pero el tiempo lo va a definir la capacidad de amar y es en los amantes donde parece ser eterno.
Es en ellos donde se valora más, porque la distancia, lo fortalece, porque los cortos momentos son aprovechados como si fuera el último, porque los besos son más apasionados, porque no hay tiempo, porque hay que separarse.
El amor debería vivirse de esta forma, porque se aprecia mejor, porque se entiende en verdad.
Amantes, una palabra que se usa con más cuidado del necesario, una palabra que se censura más que odio.
Somos amantes deberíamos decir con orgullo, soy su amante, porque la amo.