martes, febrero 21, 2006

IMMSA

La tragedia ocurrida la madrugada del domingo en la mina explotada por la Industrial Minera México en Sabinas, Coah. Es la consecuencia de los focos rojos que ya han estado prendidos desde hace muchos años en la minería mexicana, algunos acusan de falta de seguridad, responsabilizan a la empresa de la tragedia, no lo dudo.

Pero lo que no debemos olvidar es el descuido por parte de las autoridades en materia de supervisión de éste tipo de empresas, ya que no prestan verdadera atención hasta que ocurre una tragedia de este tipo.

Otro claro ejemplo es el que traen entre manos en la ciudad de San Luis Potosí, donde la misma empresa IMMSA explota una mina de zinc, solo que este es un caso un tanto distinto, la mina tiene operando muchos años, y la alcanzó la civilización, la empresa nunca se había preocupado de tratar los deshechos y causó grave daño al medio ambiente, sus emisiones contaminantes están causando problemas a sus “nuevos” vecinos y quieren cerrarla a como dé lugar.

No estoy de acuerdo tampoco con esto último, ya que muchas familias dependen de su labor en la mina, pero tampoco es justo que hayan olvidado los proyectos de impacto ambiental desde que comenzaron su operación y los implementen hasta ahora que tienen las manifestaciones encima, todo esto al igual que lo ocurrido en Coahuila, definitivamente es a causa de que las autoridades se hacen “de la vista gorda” y después vienen las consecuencias.

Ahí mismo en San Luis Potosí, está una segunda empresa: Minera San Xavier, que no han dejado operar los vecinos de la capital del estado aún cuando las autoridades ya otorgaron todos los permisos, yo no estoy en desacuerdo con su operación siempre y cuando informen verazmente a la ciudadanía, cómo piensan volar el cerro y no causar daños al ecosistema…

 

Éstos son temas que debemos estar muy al pendiente, ya que es común que se otorguen permisos para operación de empresas de alto riesgo con pocas o nulas restricciones, o bien permisos a fraccionadores para construir casas en terrenos industriales o demasiado cerca de estas empresas y las consecuencias vienen después, lo único que podría recomendar es que los ciudadanos estemos al pendiente y exijamos a las autoridades que cumplan con su obligación, y nadie mejor para estar al pendiente que los mismos trabajadores de esas empresas.